Lectura #3 – Club de lectura Astra 2026
Nefando
Mónica Ojeda

Ciclo VI – Sesión del 12 de mayo de 2026
Lectura: Nefando, de Mónica Ojeda (Ecuador, 2016)
El sexto ciclo del Club de Lectura ASTRA continuó durante mayo con una de las novelas más incómodas, densas y comentadas del programa, Nefando, de Mónica Ojeda. Como es habitual en el club —un espacio impulsado por Imaginistas dedicado a la ficción especulativa contemporánea latinoamericana— la sesión reunió a lectoras y lectores con distintos niveles de avance en la lectura. En este caso, esa diferencia fue especialmente significativa: varias personas no alcanzaron a terminar la novela, pero justamente esa lectura incompleta permitió conversar desde una experiencia común de dificultad, desconcierto y fascinación.
La primera impresión compartida fue que Nefando no es una novela fácil de atravesar. Su estructura fragmentaria, la intensidad de sus imágenes y la crudeza de algunos materiales narrativos producen una lectura exigente, a ratos abrumadora. Sin embargo, el grupo coincidió en que esa dificultad no parece un accidente, sino parte central del proyecto literario de Ojeda. La novela no busca comodidad ni transparencia, construye una experiencia de lectura que obliga a detenerse, retroceder, respirar y preguntarse qué se está mirando.
Desde el comienzo surgió una pregunta que ordenó buena parte de la conversación: ¿cómo se narra aquello que parece imposible de decir? Nefando fue leído como una novela sobre los límites del lenguaje frente al trauma, pero también sobre los dispositivos que intentan traducir lo indecible, como la entrevista, el testimonio, la literatura, el videojuego, el código, la imagen digital y el cuerpo.
Uno de los aspectos más comentados fue su estructura coral. La novela no avanza mediante una narración lineal, avanza a través de voces, habitaciones, entrevistas, recuerdos y fragmentos que rodean un centro oscuro, los hermanos Terán y el videojuego Nefando. Varios participantes señalaron que la novela parece estar construida como un expediente incompleto, donde cada voz aporta una parte del enigma, pero ninguna logra explicarlo todo.
Esa imposibilidad de explicación total fue vista como una de las mayores fuerzas del libro. En lugar de entregar una verdad cerrada, Ojeda dispone capas de lenguaje alrededor de una herida. Los hermanos Terán aparecen como figuras difíciles de mirar directamente como personajes que han sido atravesados por una experiencia extrema y que luego transforman esa experiencia en una obra digital perturbadora. En ese punto, la conversación se detuvo en una de las preguntas más complejas de la novela, cuando una víctima convierte su trauma en obra, ¿recupera agencia o reproduce, de otra manera, la violencia que la marcó?
La presencia del videojuego abrió una discusión sobre internet como espacio moralmente ambiguo. El grupo comentó la idea de la deep web como un “sótano” contemporáneo, como una metáfora de aquello que la cultura oculta, consume y a la vez condena. Nefando, el videojuego dentro de la novela, fue leído como un artefacto difícil de clasificar, no es únicamente un juego de horror, ni una obra artística, ni una prueba moral, podría ser una zona de incomodidad donde el espectador/jugador queda implicado.
A partir de esto, varios participantes señalaron que la novela incomoda porque no permite una posición limpia de lectura. No basta con decir “esto está mal” desde afuera. La novela obliga a preguntarse qué significa mirar, qué significa consumir imágenes, qué diferencia hay entre comprender el dolor de otros y convertirlo en espectáculo. Esta tensión fue una de las más productivas de la sesión.
También se habló de Kiki Ortega como una figura clave para entender la poética del libro. Su proyecto de escritura —una novela dentro de la novela, deliberadamente perturbadora— fue interpretado como un espejo del propio gesto de Ojeda. Kiki no escribe para agradar, sino para tocar una zona prohibida del lenguaje. En la conversación apareció la idea de que Kiki entiende la literatura como una forma de mirar aquello que la sociedad intenta tapar. La escena del circo, donde el espectáculo continúa mientras alguien queda herido fuera del centro de atención, fue recordada como una clave de lectura: la literatura, parece decir la novela, no debería distraerse con los elefantes, sino mirar al acróbata caído.
Otro eje importante fue la relación entre cuerpo e identidad. Varios lectores comentaron que en Nefando el cuerpo nunca aparece como algo estable o neutral. El cuerpo es memoria, conflicto, deseo, vergüenza, daño, archivo. En personajes como Iván, la relación con el propio cuerpo se vuelve una experiencia de extrañamiento radical. Esta incomodidad corporal permitió conversar sobre la dimensión queer de la novela, no como una etiqueta temática, sino como una forma de desarmar las categorías fijas de identidad, deseo y subjetividad.
La conversación también se detuvo en la densidad del lenguaje. Algunas personas señalaron que la prosa de Ojeda puede resultar excesiva, cargada, incluso agotadora. Otras defendieron precisamente esa intensidad como una decisión estética coherente: el libro no podría hablar de trauma, abyección y deseo con una lengua limpia o contenida. La escritura parece contaminarse con aquello que narra. Sus imágenes son fuertes, insistentes, a veces adictivas, y producen una mezcla extraña de rechazo y atracción.
En ese sentido, una de las ideas que apareció con fuerza fue que Nefando no se lee solo por argumento. Aunque hay una trama alrededor del videojuego y los hermanos Terán, la experiencia principal está en la forma: en cómo la novela organiza voces, ritmos, registros y materiales. Hay entrevistas, monólogos, fragmentos literarios, referencias culturales, lenguaje académico, cultura digital y zonas de lirismo oscuro. Esa mezcla fue leída como una de las marcas más claras de la ambición de Ojeda.
También hubo reparos. Algunas personas plantearon dudas sobre el riesgo de que la representación de la violencia se vuelva demasiado intensa o reiterativa. La pregunta no fue si la novela “puede” narrar esos temas, sino qué produce esa insistencia en quien lee. ¿La incomodidad abre pensamiento o termina saturando? ¿La dureza de ciertas imágenes permite comprender mejor el trauma o puede transformarse en una forma de consumo del horror? El grupo no llegó a una respuesta única, pero valoró que la novela obligara a formular esas preguntas.
La sesión derivó luego hacia el lugar de Nefando dentro de la narrativa latinoamericana contemporánea. Se comentó que Ojeda trabaja una línea cercana al horror, pero no desde monstruos externos o sobrenaturales, sino desde espacios íntimos, como la familia, la infancia, el cuerpo, la habitación, la pantalla. El terror no viene de afuera, sino de aquello que debería proteger y no protege. En ese sentido, la novela fue leída como parte de una tradición reciente de escrituras latinoamericanas que exploran lo siniestro desde lo doméstico, lo sexual, lo tecnológico y lo afectivo.
Club de lectura ASTRA 2026
Este club de lectura se enfoca en la promoción de las publicaciones de la ciencia ficción y fantástica latinoamericana recientes, con el afán de potenciar su análisis y su circulación. La selección del corpus está hecha con base a contemplar la diversidad de autores en Latinoamérica y su relevancia en el contexto literario actual.
Sobre el club:
- Formato: Online, vía Meet
- Tiempo: Un jueves al mes de 20:00 a 22:00hrs
- Mediador: Donald McLeod
- Valor: Gratuito
- Detalles: https://imaginistas.cl
Estructura:
La reunión comenzará con la presentación del autor y la obra por parte del mediador escogido para luego dar tiempo a cada uno de los participantes a dar su impresión y análisis de la obra seleccionada (el tiempo será asignado de acuerdo con la cantidad de gente inscrita). Luego, se dará un espacio para impresiones posteriores o debates (también dependiendo de lo que dure la fase anterior). Para finalizar, se anunciará el siguiente libro y se dará por terminada la reunión.
Selección de libros 2026:
| N° | Título | Autore | Mes |
| 1 | Tejer la oscuridad | Emiliano Monge | Marzo |
| 2 | Teratofilia | Soledad Veliz | abril |
| 3 | Nefando | Mónica Ojeda | mayo |
| 4 | Sacrificios humanos | María Fernanda Ampuero | junio |
| 5 | El buen mal | Samanta Schweblin | julio |
| 6 | Los retornados | Cristian Cristino | agosto |
| 7 | Los acontecimientos | Ramiro Sanchiz | septiembre |
| 8 | Renoval | José Joaquín Saavedra Gómez | octubre |
| 9 | Altasangre | Claudia Amador | noviembre |
| 10 | Materiales para una pesadilla | Juan Mattio | diciembre |
A considerar:
- Leer el libro y asistir a las reuniones: Es obvio, pero importante. Sabemos que habrá momentos en que no podrás terminar el libro por completo, pero creemos que, de todos modos, será valioso escuchar tus impresiones.
- Preparar la reunión: Con el fin de facilitar la conversación, es importante llegar preparado; esto quiere decir que tengas claros los puntos del libro a los que te quieras referir durante el tiempo asignado.
- Mantenerse dentro del tema: Sabemos que a veces la conversación, sobre todo cuando es divertida, puede irse por las ramas, pero hay que recordar que nos reunimos a hablar de un tema en específico.
- Escuchar: Esto es fundamental. Escuchar y dejar al otro hablar y, si deseas agregar algo, puedes hacerlo cuando te toque hablar o pedir la palabra cuando la persona ya haya terminado su idea expuesta.
- Respetar: El respeto fomenta un ambiente seguro y acogedor donde todos los participantes se sienten cómodos compartiendo sus ideas y opiniones. Esto es esencial para que la discusión sea enriquecedora y productiva. ¡Es la idea!
