Lectura #4 – Club de lectura Astra 2026
Sacrificios humanos
María Fernanda Ampuero

Ciclo VI – Sesión del 25 de junio de 2026
Lectura: Sacrificios humanos, de María Fernanda Ampuero (Ecuador, 2021)
El sexto ciclo del Club de Lectura ASTRA continuó durante junio con Sacrificios humanos, de María Fernanda Ampuero, uno de los libros más intensos, crudos y discutidos del programa 2026. Como es habitual en el club —un espacio impulsado por Imaginistas dedicado a la ficción especulativa contemporánea latinoamericana y sus cruces con el horror, lo fantástico y lo social— la sesión reunió a lectoras y lectores con experiencias muy distintas frente al libro: algunas personas llegaron impactadas, otras fascinadas, otras con reparos, y algunas con la sensación de haber leído un conjunto potente, pero no siempre memorable.
Desde el inicio, la conversación estuvo marcada por una impresión común: Sacrificios humanos es un libro difícil de leer de corrido. No necesariamente por su complejidad formal, sino por la acumulación de violencia, dolor, cuerpos vulnerados, infancias amenazadas, mujeres expuestas a distintas formas de dominación y espacios domésticos que se convierten en zonas de peligro. Varios participantes hablaron de una lectura agobiante, sensorial, a ratos incómoda, pero también muy efectiva en su manera de producir imágenes fuertes.
Uno de los primeros puntos destacados fue el manejo del lenguaje. Se comentó que Ampuero conoce muy bien los recursos de la narración breve y que tiene una enorme capacidad para transmitir sensaciones físicas: asco, miedo, deseo, pena, rabia, angustia. Sus cuentos trabajan desde la piel, desde la guata, desde el cuerpo. En ese sentido, varias lecturas valoraron que la autora no escriba la violencia desde la distancia, sino desde una intensidad que obliga a sentirla.
Sin embargo, esa misma intensidad abrió una de las discusiones centrales de la sesión: ¿cuándo el exceso funciona como una herramienta literaria y cuándo puede volverse puro efecto? Sacrificios humanos fue leído como un libro que muchas veces apuesta por el golpe, por la revelación final, por el momento en que aquello que estaba velado aparece de forma brutal. Para algunas personas, esa estrategia sostiene la potencia del conjunto; para otras, vuelve algunos cuentos predecibles o demasiado parecidos entre sí.
Entre los relatos más comentados estuvo “Biografía”, que apareció como uno de los cuentos mejor construidos del libro. El grupo destacó la tensión progresiva, la precariedad de la protagonista migrante, la sensación de peligro creciente y la forma en que la casa se va transformando en un espacio de amenaza. Parte de la fuerza del cuento está en que, como lectores, queremos creer que nadie entraría voluntariamente en la boca del lobo, pero el relato nos obliga a mirar las condiciones materiales que empujan a alguien hacia ese riesgo: la necesidad, la falta de redes, la pobreza, el desamparo.
También se habló con fuerza de “Creyentes”, leído como uno de los cuentos más complejos del volumen. Su potencia no estaría solo en la violencia explícita, sino en la superposición de capas: la religión, la clase social, la servidumbre, la infancia, el poder doméstico, la hipocresía moral y un contexto político que ocurre de fondo. La mirada infantil del relato fue especialmente valorada, porque no explica del todo lo que ocurre, sino que filtra fragmentos de horror que el lector debe ordenar. Esa parcialidad vuelve el cuento más perturbador.
Otro relato que generó mucho interés fue “Los invasores”. La conversación se detuvo en la idea de la casa como espacio tomado, pero también en la violencia que ya existía dentro de ella. El invasor no viene únicamente desde afuera: puede ser el padre, la familia, la tradición, el régimen doméstico, la memoria de un tiempo que nunca fue realmente mejor. En esa lectura, Ampuero trabaja con un terror que no depende de lo sobrenatural, sino de la naturalización de la violencia cotidiana.
Esa fue una de las claves más importantes de la sesión: en Sacrificios humanos el monstruo casi nunca es una criatura externa. El monstruo está cerca. Está en la casa, en la familia, en el patrón, en la pareja, en la abuela, en el padre, en la pobreza, en las instituciones, en las formas aprendidas de obedecer y sobrevivir. El horror aparece como algo que convive con la realidad diaria, algo que no irrumpe desde otro mundo, sino que ya estaba ahí.
A partir de esto surgió una discusión sobre el título del libro. ¿Quiénes son sacrificados? La respuesta no fue única, pero el grupo coincidió en que los cuentos muestran un mundo donde mujeres, niñas, niños, migrantes, trabajadoras domésticas y cuerpos precarizados son empujados al sacrificio. Pero la pregunta más inquietante no es solo quiénes son sacrificados, sino a qué monstruo se los sacrifica. A veces ese monstruo es el patriarcado; otras, la familia; otras, la clase; otras, el deseo de pertenecer, sobrevivir o escapar.
Uno de los conceptos que más movió la conversación fue el de consentimiento y dominación. Se planteó que varios cuentos no muestran solo víctimas pasivas, sino personajes que, en contextos de violencia y precariedad, toman decisiones difíciles, ambiguas o desesperadas. Esto abrió un debate importante: ¿podemos hablar de consentimiento cuando hay desigualdad, pobreza, migración, miedo o dependencia? La pregunta quedó abierta, pero permitió pensar cómo la literatura de Ampuero incomoda porque no siempre ofrece posiciones morales limpias.
También hubo comentarios sobre la dimensión migrante del libro. En relatos como “Biografía” o “Elegidas”, la migración aparece como una experiencia de vulnerabilidad radical. No se trata únicamente de cambiar de país, sino de quedar fuera de los sistemas de protección, de tener que aceptar trabajos o vínculos peligrosos, de imaginar que una oportunidad puede ser también una trampa. En ese sentido, la lectura permitió hablar de situaciones reales de explotación, tráfico, promesas de ascenso social y fantasías de escape que pueden volverse amenazas.
La violencia doméstica fue otro eje central. El grupo comentó que muchos cuentos producen terror porque la violencia aparece normalizada. Pasan cosas atroces y, dentro del mundo narrativo, casi nadie se detiene demasiado. Los personajes siguen, sobreviven, limpian, callan, obedecen, se adaptan. Esa naturalización fue leída como una de las zonas más perturbadoras del libro: lo terrible no es solo que ocurra la violencia, sino que el mundo esté organizado para absorberla y seguir funcionando.
También se discutió la relación entre Ampuero y el horror latinoamericano contemporáneo. La autora fue ubicada cerca de una línea de escrituras donde el terror ya no depende necesariamente de fantasmas, monstruos o apariciones, sino de espacios íntimos: la casa, la infancia, la cama, la cocina, el cuerpo, la familia, el trabajo doméstico, el territorio rural, la habitación cerrada. En Sacrificios humanos, el horror no viene de afuera; viene de aquello que debería cuidar y no cuida.
Ahora bien, la sesión no fue una celebración sin reparos. Varias personas señalaron que algunos cuentos les parecieron demasiado rápidos, con desenlaces apurados o previsibles. Se comentó que en ciertos relatos la autora construye atmósferas poderosas, pero luego corta la tensión de manera abrupta. También apareció la idea de que el libro, al insistir tanto en el efecto final, puede generar una lectura muy intensa en el momento, pero menos persistente después.
A partir de esto surgió una pregunta interesante: ¿por qué algunos cuentos, pese a ser fuertes, pueden sentirse poco memorables? Una hipótesis fue que el conjunto trabaja tonos muy similares: violencia, revelación, golpe, cierre. Otra fue que la búsqueda de un lenguaje más universal o menos localista permite que los temas sean reconocibles en muchos contextos, pero también puede diluir ciertas singularidades. Otra lectura apuntó a la saturación: cuando todos los cuentos quieren impactar, el impacto empieza a parecerse a sí mismo.
También se habló del efectismo como una zona ambigua. Sacrificios humanos puede leerse casi como una maratón de horror: se avanza de cuento en cuento con una mezcla de fascinación y espanto. Hay algo adictivo en su ritmo, en la forma en que empuja al lector hacia la siguiente escena perturbadora. Pero esa misma eficacia narrativa generó dudas: ¿la incomodidad abre pensamiento o termina funcionando como consumo del horror? ¿El exceso permite mirar mejor la violencia o la vuelve espectáculo?
Entre los cuentos que recibieron especial atención estuvieron “Edit”, “Elegidas”, “Sanguijuelas”, “Hermanita”, “Biografía”, “Creyentes”, “Los invasores” y “Sacrificios”. “Edit” fue leído como un relato de erotismo triste, doliente y descarnado. “Elegidas” abrió una conversación sobre cuerpo, muerte, deseo y marginalidad. “Sanguijuelas” provocó rechazo y fascinación por su crudeza. “Hermanita” fue recordado como uno de los textos más macabros. Y “Sacrificios”, con su pareja atrapada en un estacionamiento que parece una capa del infierno, fue leído como uno de los relatos más cercanos a una sensibilidad especulativa o incluso teatral.
En ese último cuento apareció una de las imágenes más llamativas de la sesión: el estacionamiento como espacio liminal, como descenso, como infierno cotidiano. Una pareja discute, busca su auto, baja niveles, pierde el tiempo, se desespera. El horror no necesita castillos ni cementerios: puede estar en un subterráneo, en una pelea de pareja, en una rutina absurda que se vuelve eterna. Ese tipo de desplazamiento fue valorado como una de las zonas más interesantes del libro.
La conversación cerró sin una lectura única. Sacrificios humanos fue considerado un libro potente, desigual, intenso, efectista, necesario, agotador y discutible. Un libro que se lee con incomodidad y que provoca preguntas sobre la representación de la violencia, la función del horror, la fragilidad de los cuerpos y las formas en que la literatura puede mirar aquello que muchas veces preferimos dejar detrás de una puerta cerrada.
Más que entregar respuestas, la sesión permitió pensar qué esperamos del horror contemporáneo. ¿Queremos que nos sorprenda? ¿Que nos incomode? ¿Que nos obligue a mirar lo que ya sabemos que existe? ¿Que imagine salidas? ¿Que denuncie? ¿Que perturbe? En Sacrificios humanos, María Fernanda Ampuero parece apostar por una literatura que no consuela. Una literatura que abre la casa, prende la luz y nos dice: el monstruo nunca estuvo tan lejos.
Club de lectura ASTRA 2026
Este club de lectura se enfoca en la promoción de las publicaciones de la ciencia ficción y fantástica latinoamericana recientes, con el afán de potenciar su análisis y su circulación. La selección del corpus está hecha con base a contemplar la diversidad de autores en Latinoamérica y su relevancia en el contexto literario actual.
Sobre el club:
- Formato: Online, vía Meet
- Tiempo: Un jueves al mes de 20:00 a 22:00hrs
- Mediador: Donald McLeod
- Valor: Gratuito
- Detalles: https://imaginistas.cl
Estructura:
La reunión comenzará con la presentación del autor y la obra por parte del mediador escogido para luego dar tiempo a cada uno de los participantes a dar su impresión y análisis de la obra seleccionada (el tiempo será asignado de acuerdo con la cantidad de gente inscrita). Luego, se dará un espacio para impresiones posteriores o debates (también dependiendo de lo que dure la fase anterior). Para finalizar, se anunciará el siguiente libro y se dará por terminada la reunión.
Selección de libros 2026:
| N° | Título | Autore | Mes |
| 1 | Tejer la oscuridad | Emiliano Monge | Marzo |
| 2 | Teratofilia | Soledad Veliz | abril |
| 3 | Nefando | Mónica Ojeda | mayo |
| 4 | Sacrificios humanos | María Fernanda Ampuero | junio |
| 5 | El buen mal | Samanta Schweblin | julio |
| 6 | Los retornados | Cristian Cristino | agosto |
| 7 | Los acontecimientos | Ramiro Sanchiz | septiembre |
| 8 | Renoval | José Joaquín Saavedra Gómez | octubre |
| 9 | Altasangre | Claudia Amador | noviembre |
| 10 | Materiales para una pesadilla | Juan Mattio | diciembre |
A considerar:
- Leer el libro y asistir a las reuniones: Es obvio, pero importante. Sabemos que habrá momentos en que no podrás terminar el libro por completo, pero creemos que, de todos modos, será valioso escuchar tus impresiones.
- Preparar la reunión: Con el fin de facilitar la conversación, es importante llegar preparado; esto quiere decir que tengas claros los puntos del libro a los que te quieras referir durante el tiempo asignado.
- Mantenerse dentro del tema: Sabemos que a veces la conversación, sobre todo cuando es divertida, puede irse por las ramas, pero hay que recordar que nos reunimos a hablar de un tema en específico.
- Escuchar: Esto es fundamental. Escuchar y dejar al otro hablar y, si deseas agregar algo, puedes hacerlo cuando te toque hablar o pedir la palabra cuando la persona ya haya terminado su idea expuesta.
- Respetar: El respeto fomenta un ambiente seguro y acogedor donde todos los participantes se sienten cómodos compartiendo sus ideas y opiniones. Esto es esencial para que la discusión sea enriquecedora y productiva. ¡Es la idea!
