Lectura #1 – Club de lectura Astra 2026

Tejer la oscuridad

Emiliano Monge

Ciclo VI – Sesión del 12 de marzo de 2026
Lectura: Tejer la oscuridad, de Emiliano Monge (México, 2020)

El sexto ciclo del Club de Lectura ASTRA comenzó el 12 de marzo con una novela exigente y profundamente inquietante: Tejer la oscuridad de Emiliano Monge. Como es habitual en el club —un espacio impulsado por Imaginistas dedicado a la ficción especulativa contemporánea— la sesión reunió a lectoras y lectores con distintos niveles de avance en la lectura, lo que permitió abordar el libro desde múltiples entradas: intuición, estructura, memoria y experiencia de lectura.

La primera impresión compartida fue casi unánime: entrar a la novela cuesta. Monge construye un texto deliberadamente opaco, donde la multiplicidad de voces y la fragmentación del relato dificultan identificar protagonistas claros. Sin embargo, esa dificultad inicial se reveló rápidamente como una decisión estética coherente con el proyecto del libro. Más que una novela de personajes individuales, Tejer la oscuridad propone una voz coral, un organismo narrativo colectivo donde la comunidad desplaza al héroe.

A partir de esta estructura, el grupo comenzó a discutir la naturaleza del género al que pertenece la obra. Aunque el libro parte de una premisa claramente distópica —un mundo devastado por el cambio climático, la sobrepoblación y la guerra— varios participantes coincidieron en que el relato funciona mejor como una novela postdistópica o postapocalíptica. La pregunta central ya no es cómo colapsó el mundo, sino cómo se reconstruyen los vínculos humanos después del colapso.

Uno de los aspectos más comentados fue la geografía improbable del viaje que atraviesa la novela. Los personajes recorren una ruta casi delirante: desde México hacia el Atlántico y luego hacia África, pasando por puntos inesperados como Madeira o el Sahara. Esta cartografía aparentemente absurda fue interpretada por algunos participantes como una reescritura contemporánea de los mitos de travesía: éxodos bíblicos, migraciones ancestrales o peregrinaciones fundacionales.

En este sentido, varios lectores señalaron que el libro parece dialogar con relatos muy antiguos sobre el desplazamiento de pueblos y la desaparición de culturas. La novela, entonces, no solo narra un viaje físico, sino también la erosión de la memoria colectiva.

La conversación derivó hacia el lenguaje del libro, que fue descrito como poético, orgánico y deliberadamente ambiguo. En la segunda parte del texto, cuando comienzan a aparecer fechas, cifras y pequeñas pistas narrativas, la lectura se vuelve más orientable, lo que algunos participantes agradecieron. Otros, en cambio, valoraron precisamente la sensación de estar leyendo algo que no se explica completamente.

Este rasgo llevó a discutir una cuestión recurrente en la ficción especulativa contemporánea: la legitimidad de no entender del todo un libro. Para varias participantes, la novela de Monge funciona mejor cuando el lector abandona la necesidad de descifrar cada elemento y se deja arrastrar por el flujo de voces.

Uno de los temas más interesantes surgió al analizar los dispositivos culturales que aparecen en el relato, particularmente el kipú, sistema de registro andino asociado a la memoria y la transmisión del conocimiento. Mientras algunos lectores valoraron su presencia como un puente entre pasado y futuro, otros cuestionaron la forma en que el libro representa el tiempo andino, señalando que el texto parece reducirlo a repetición, cuando en muchas cosmovisiones andinas el pasado se entiende como una conciencia activa para orientar las decisiones del presente.

Esta discusión abrió una reflexión más amplia sobre el papel de la palabra en el libro. ¿Quién tiene derecho a guardar la memoria? ¿Los individuos o las comunidades? ¿Los escritores o los pueblos?

En la sesión surgió una idea sugerente: cuando la memoria se vuelve colectiva, tiende a convertirse en mito. En cambio, la voz individual suele narrar acontecimientos concretos. Tejer la oscuridad se sitúa precisamente en ese punto intermedio donde la historia comienza a disolverse en relato fundacional.

El grupo también debatió la dimensión simbólica de ciertos elementos enigmáticos del texto —como el embarazo de Ayal o la presencia del “bulto”— que algunos lectores interpretaron como indicios de una dimensión casi sobrenatural dentro del mundo devastado del libro. Estas apariciones refuerzan la sensación de que el relato no solo describe una sociedad en ruinas, sino también el nacimiento incierto de otra forma de humanidad.

Otro tema que apareció con fuerza fue la idea de diáspora invertida. El regreso final hacia África fue interpretado por algunos participantes como un retorno simbólico al origen de la humanidad, una suerte de viaje hacia un nuevo Edén después del desastre global.

La discusión cerró con una reflexión sobre la naturaleza de las novelas corales. A diferencia de las narraciones tradicionales centradas en personajes, este tipo de textos produce una sensación de dispersión que, con el tiempo, deja un sedimento particular en la lectura. En ese contexto, se recomendó Alujan de Ariel Magnus como un interesante contrapunto: otra novela breve construida con múltiples voces, aunque con una estrategia formal distinta.

Más allá de las interpretaciones individuales, la sesión dejó una impresión compartida: Tejer la oscuridad es un libro incómodo, fragmentario y deliberadamente difícil, pero precisamente por eso genera conversaciones fértiles. No se trata de una distopía que explica el fin del mundo, sino de un texto que explora cómo la memoria humana intenta reorganizarse después de la catástrofe.

La reunión también marcó el inicio oficial del sexto ciclo del Club de Lectura ASTRA, que este año seguirá explorando obras de ficción especulativa latinoamericana. La próxima sesión estará dedicada a Teratofilia de Soledad Bis, una novela que promete continuar el diálogo sobre cuerpos, mutaciones y futuros posibles en la literatura del continente.

En tiempos donde la imaginación del desastre parece cada vez más cercana a la realidad, libros como Tejer la oscuridad recuerdan algo esencial: que incluso en los paisajes más devastados, las comunidades siguen intentando narrarse a sí mismas. Y que quizá, como sugiere la novela de Monge, la memoria no se escribe para recordar el pasado, sino para imaginar cómo seguir viviendo juntos.


Club de lectura ASTRA 2026

Este club de lectura se enfoca en la promoción de las publicaciones de la ciencia ficción y fantástica latinoamericana recientes, con el afán de potenciar su análisis y su circulación. La selección del corpus está hecha con base a contemplar la diversidad de autores en Latinoamérica y su relevancia en el contexto literario actual. 

Sobre el club:

  • Formato: Online, vía Meet
  • Tiempo: Un jueves al mes de 20:00 a 22:00hrs
  • Mediador: Donald McLeod
  • Valor: Gratuito
  • Detalles: https://imaginistas.cl

Estructura:

La reunión comenzará con la presentación del autor y la obra por parte del mediador escogido para luego dar tiempo a cada uno de los participantes a dar su impresión y análisis de la obra seleccionada (el tiempo será asignado de acuerdo con la cantidad de gente inscrita). Luego, se dará un espacio para impresiones posteriores o debates (también dependiendo de lo que dure la fase anterior). Para finalizar, se anunciará el siguiente libro y se dará por terminada la reunión.

Selección de libros 2026: 

TítuloAutoreMes
1Tejer la oscuridadEmiliano MongeMarzo
2TeratofiliaSoledad Velizabril
3NefandoMónica Ojedamayo
4Sacrificios humanosMaría Fernanda Ampuerojunio
5El buen malSamanta Schweblinjulio
6Los retornadosCristian Cristinoagosto
7Los acontecimientosRamiro Sanchizseptiembre
8RenovalJosé Joaquín Saavedra Gómezoctubre
9AltasangreClaudia Amadornoviembre
10Materiales para una pesadillaJuan Mattiodiciembre

A considerar:

  • Leer el libro y asistir a las reuniones: Es obvio, pero importante. Sabemos que habrá momentos en que no podrás terminar el libro por completo, pero creemos que, de todos modos, será valioso escuchar tus impresiones.
  • Preparar la reunión: Con el fin de facilitar la conversación, es importante llegar preparado; esto quiere decir que tengas claros los puntos del libro a los que te quieras referir durante el tiempo asignado. 
  • Mantenerse dentro del tema: Sabemos que a veces la conversación, sobre todo cuando es divertida, puede irse por las ramas, pero hay que recordar que nos reunimos a hablar de un tema en específico. 
  • Escuchar: Esto es fundamental. Escuchar y dejar al otro hablar y, si deseas agregar algo, puedes hacerlo cuando te toque hablar o pedir la palabra cuando la persona ya haya terminado su idea expuesta.
  • Respetar: El respeto fomenta un ambiente seguro y acogedor donde todos los participantes se sienten cómodos compartiendo sus ideas y opiniones. Esto es esencial para que la discusión sea enriquecedora y productiva. ¡Es la idea!